Voluntariado para mayores: cómo sentirse útil en la tercera edad mientras tienes un impacto positivo en la sociedad
15/12/2025
Cuando llega la jubilación y el ritmo del día a día cambia, es fácil que muchos mayores se aburran y dejen de sentirse útiles para la sociedad. Sin embargo, la experiencia y el tiempo disponible en esta etapa pueden convertirse en un gran recurso para los demás.
Hacer un voluntariado ofrece a las personas de la tercera edad una forma sencilla de seguir aportando, mantenerse activas y relacionarse con otras personas.
Qué aporta el voluntariado en la tercera edad
Para muchos mayores, convertirse en voluntarios significa:
- Recuperar una rutina con sentido.
- Reducir la soledad, conociendo gente nueva.
- Mantener la mente activa y, en algunos casos, también el cuerpo.
- Recordar que su experiencia sigue siendo valiosa.
No se trata de hacer grandes esfuerzos, sino de encontrar una actividad adecuada a su salud, su carácter y su disponibilidad.
Opciones de voluntariado para mayores (y dónde informarse)
1. Cuando les gusta acompañar y escuchar
Para las personas mayores a las que les gusta la conversación y el trato cercano, existen opciones muy gratificantes en las que participar como voluntario:
- Organismos como Cruz Roja cuenta con programas para el acompañamiento de otras personas mayores. En muchas provincias ofrecen voluntariado de acompañamiento para aquellos que se sienten solos: visitas, llamadas telefónicas y actividades de envejecimiento activo con otros mayores.
- La Fundación “la Caixa” cuenta con un voluntariado en enfermedades avanzadas
Programas de acompañamiento a personas con enfermedades avanzadas y a sus familias, con personas voluntarias específicamente formadas para ello.- Más información: Enfermedades avanzadas – Voluntariado
2. Si prefieren actividades en grupo y proyectos variados
Algunas personas jubiladas se sienten más cómodas realizando actividades en grupo, talleres o proyectos sociales diversos, que pueden depender de entidades nacionales, asociaciones locales o fundaciones.
En muchos casos, estas oportunidades para realizar voluntariados también se canalizan a través de Cruz Roja u organizaciones sociales del entorno, por lo que puede ser útil:
- Preguntar en el ayuntamiento, centro de mayores o centro cívico del barrio.
- Consultar si hay asociaciones vecinales o parroquias que organicen actividades solidarias en las que puedan participar.
3. Voluntariados según la ubicación
Para los voluntarios mayores a los que les cuesta desplazarse, lo ideal es buscar oportunidades muy próximas a su barrio o municipio:
- Hacesfalta.org – Buscador de voluntariado. Es una plataforma que reúne oportunidades de muchas entidades. Se puede filtrar por tipo de voluntariado y provincia.
- Buscador directo: Hacesfalta – Voluntariado con personas mayores
Desde esta plataforma se pueden ver distintas propuestas y los datos de contacto de cada organización para hablar directamente con la que más le interese colaborar.
Por dónde empezar: una pequeña reflexión
Antes de llamar o rellenar un formulario, puede ayudar que la persona mayor que quiere dedicarse al voluntariado (idealmente con alguien de confianza) se haga algunas preguntas sencillas:
- ¿Qué se me da bien?
Escuchar, hablar con tranquilidad, organizar, animar a otros, leer en voz alta, explicar cosas, acompañar…
- ¿En qué momentos del día estoy mejor?
Mañanas, tardes, entre semana, solo algunos días concretos.
- ¿Cómo creo que podría ayudar más a los demás con lo que soy y con lo que sé?
Acompañando a otras personas mayores, apoyando a familias, colaborando en actividades del barrio, participando en talleres…
A partir de estas respuestas, es más fácil elegir el tipo de voluntariado que encaja mejor y explicárselo a la entidad con la que se contacte. No se trata solo de “cubrir una necesidad”, sino de encontrar un lugar donde la persona se sienta cómoda y respetada.
El papel de las familias
Las familias pueden ser un apoyo clave para que las personas mayores se animen a dar este paso. Hijos, hijas u otros familiares y seres queridos pueden:
- Comentar con ellos la idea del voluntariado, sin presión.
- Ayudarles a pensar en qué son buenos y cómo podrían ayudar.
- Buscar juntos información y hacer la primera llamada o formulario.
- Acompañarles en las primeras actividades, si les da vergüenza ir solos.
En Electium entendemos que cuidar de las personas mayores no es solo atender sus necesidades físicas o trámites, sino también ayudarles a seguir conectadas con los demás y con su propia sensación de utilidad.
El voluntariado es una vía sencilla y accesible para que muchas personas de la tercera edad mantengan un papel activo en la sociedad y sientan que su tiempo y su experiencia siguen teniendo un impacto positivo.
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