Cómo identificar llamadas y mensajes fraudulentos y protegerse de posibles estafas
16/06/2026
Hace unos años, la mayoría de las estafas llegaban en forma de llamadas extrañas o visitas inesperadas, hoy siguen existiendo, pero se han adaptado a los nuevos tiempos. Un SMS que parece enviado por nuestro banco, un mensaje de WhatsApp de un supuesto familiar o una llamada que nos alerta de un problema urgente pueden ser el inicio de un fraude.
Hay que tener cuidado porque estos intentos son cada vez más sofisticados, ya no resulta tan sencillo distinguir cuándo estamos ante una comunicación sin maldad y cuándo alguien intenta aprovecharse de nuestra confianza.
Aunque cualquier persona puede ser víctima de una estafa, las personas mayores suelen encontrarse entre los colectivos más vulnerables. No porque sean menos capaces de detectar los riesgos, sino porque los delincuentes saben que una llamada alarmante o un mensaje que apela a la familia puede generar preocupación y precipitar decisiones que normalmente no se tomarían.
Por eso, es básico aprender a reconocer algunas señales de alerta para ayudarnos a protegernos mejor a nosotros mismos y también a las personas que queremos.
Las estafas actuales
Cuando pensamos en una estafa solemos imaginar situaciones muy evidentes, sin embargo, la realidad es que la mayoría de los fraudes actuales funcionan precisamente porque parecen creíbles.
Un mensaje que informa de un problema con una cuenta bancaria, una llamada que asegura que alguien ha intentado acceder a nuestros datos, un supuesto hijo que escribe desde un número desconocido porque ha perdido el teléfono…Son situaciones cotidianas que buscan provocar una reacción rápida.
Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), los fraudes relacionados con la suplantación de identidad, los mensajes fraudulentos y los engaños a través de canales digitales continúan creciendo año tras año. Los ciberdelincuentes saben que cuanto más familiar resulte la situación, mayores serán las probabilidades de éxito.
Las señales que deberían hacernos desconfiar
No existe una fórmula infalible para identificar todas las estafas, pero sí hay ciertos patrones que se repiten con frecuencia.
Te piden actuar con urgencia
"Debe hacerlo ahora mismo". "Su cuenta será bloqueada". "Necesitamos resolver este problema hoy".
La urgencia es una de las herramientas favoritas de los estafadores porque reduce nuestra capacidad para reflexionar y comprobar la información. Cuando alguien intenta que tomemos una decisión inmediata, conviene detenerse unos minutos y analizar la situación con calma.
Solicitan datos que no deberían pedir
Ningún banco, administración pública o empresa seria solicitará por teléfono contraseñas, claves de acceso o códigos de verificación completos.
Ante cualquier petición de este tipo, lo más prudente es colgar y contactar directamente con la entidad (que se supone que se está poniendo en contacto contigo) a través de sus canales oficiales.
Apelan a nuestras emociones
Muchas estafas funcionan porque generan miedo, preocupación o incluso culpa, es el caso de los mensajes de supuestos familiares que necesitan ayuda urgente o de llamadas que alertan sobre problemas graves que requieren una actuación inmediata.
Precisamente porque afectan a nuestras emociones, suelen ser más difíciles de identificar.
Algo no termina de encajar
A veces no hay una señal clara, simplemente sentimos que algo resulta extraño: un tono poco habitual, errores de redacción, una petición inesperada o una situación demasiado precipitada.
En estos casos debemos confiar en la intuición y verificar antes de actuar.
Cómo protegerse sin vivir con miedo
Hablar de fraudes no significa desconfiar de todo ni vivir en alerta permanente. La mejor protección suele basarse en hábitos sencillos:
- Verificar siempre la información antes de actuar.
- No compartir datos personales por teléfono o mensaje.
- Consultar con familiares o personas de confianza cuando surjan dudas.
- Contrastar cualquier comunicación utilizando canales oficiales.
- Mantener conversaciones abiertas sobre estos riesgos en el entorno familiar.
Muchas estafas se evitan simplemente dedicando unos minutos a comprobar la situación.
La prevención también forma parte del cuidado
Cuando pensamos en cuidar de nosotros mismos o de nuestros seres queridos solemos hablar de salud, bienestar o calidad de vida. Sin embargo, la protección frente a situaciones de fraude también forma parte de ese cuidado.
Dedicar tiempo a informarse, compartir experiencias y hablar de estos riesgos puede ayudar a evitar problemas que, en ocasiones, tienen consecuencias económicas y emocionales importantes.
Porque proteger nuestra tranquilidad y la de quienes nos rodean no siempre depende de tomar grandes decisiones, a veces empieza por algo tan sencillo como desconfiar de un mensaje que nos pide actuar demasiado deprisa.
Añadir nuevo comentario