La soledad en la tercera edad es una situación común que afecta a muchas personas mayores. Como sus seres queridos y cuidadores, es importante comprender esta realidad y buscar la forma de ayudarles.
Es común enseñar la importancia de una buena alimentación, de hacer ejercicio, de cuidarnos, de mantenernos en un peso adecuado, pero en muchas ocasiones no damos la importancia suficiente a aquel bienestar que no es perceptible a la vista, el que nos mantiene de pie y nos da fuerzas para continuar con nuestro día a día. Nuestra salud mental no solo se basa en tener activas las capacidades cognitivas o disfrutar de una buena memoria, si no que esta directamente relacionada con el autoestima.